¿Qué es el traumatismo por suspensión?
A menudo se piensa que el arnés anticaída resuelve por completo el problema de detener la caída de un operario. Es cierto que detiene la caída y salva la vida, pero lo que se olvida mencionar es que existe un riesgo distinto, y potencialmente mortal, que comienza precisamente en ese momento.
Qué ocurre en los minutos posteriores a una caída
En cuanto el operario queda suspendido en su arnés, las correas ejercen una importante presión mecánica. Esta presión se concentra en las piernas, la pelvis y el torso.
La compresión de las correas altera la circulación sanguínea. La sangre se estanca en las extremidades inferiores y ya no vuelve correctamente al corazón. El corazón recibe menos sangre para bombear. El cerebro y los pulmones se ven privados de oxígeno. Poco a poco, los órganos vitales corren peligro.
Las consecuencias pueden ser graves: accidente cerebrovascular, embolia pulmonar, paro cardíaco, etc.
No se trata en absoluto de un escenario extremo o poco frecuente. Es lo que ocurre cuando el cuerpo está suspendido e inerte en un arnés.
¡En cuestión de minutos, no de horas!
Este es un aspecto que mucha gente subestima. Se tiende a pensar que hay que permanecer suspendido durante mucho tiempo antes de que la situación se vuelva peligrosa. Los estudios contradicen esta intuición: puede surgir un riesgo grave, incluso mortal, tan solo unos minutos después de la caída.
No existe una duración concreta a partir de la cual se entre en situación de peligro, ya que hay varios factores que pueden hacer variar ese tiempo. Lo que es seguro es que, cuanto más dura la suspensión, más se agravan las complicaciones circulatorias. Y el trabajador suspendido, a menudo en estado de shock, a veces inconsciente, no es capaz de defenderse por sí mismo contra este proceso.
Por eso se habla de traumatismo por suspensión, también denominado shock ortostático por suspensión o síndrome de suspensión del arnés. Se trata de una urgencia médica en toda regla.
Por qué es un reto de salud, seguridad y medio ambiente que no debe descuidarse
Para un responsable de salud, seguridad y medio ambiente o un distribuidor de equipos, este tema plantea una pregunta concreta: ¿se ha hecho todo lo posible para proteger al trabajador en altura, no solo contra la caída, sino también contra lo que viene después?
Formar a los equipos para que reconozcan los síntomas, establecer un procedimiento de rescate rápido y equipar adecuadamente a los trabajadores son los tres pilares de una respuesta seria. Un plan de rescate que prevea un plazo de 30 minutos no es adecuado para este riesgo.
La correa antitraumatismo
KRATOS SAFETY ha desarrollado una solución directa a este problema: la correa antitraumatismo. Su funcionamiento es sencillo: tras una caída, el trabajador puede utilizarla para crear un apoyo bajo los pies o las rodillas. Al adoptar una postura menos pasiva, permite que la sangre siga circulando por las piernas y suba hacia el resto del cuerpo.
Es compacta, ligera y se fija directamente al arnés. No interfiere con el trabajo que se está realizando y está ahí cuando se necesita. No es una solución milagrosa que sustituya al rescate, pero puede ahorrar un tiempo muy valioso.
Y en este contexto, unos minutos más lo cambian todo.
Lo que hay que recordar
El arnés anticaída es indispensable, pero no basta por sí solo. Formar a los trabajadores sobre este riesgo, prever procedimientos de rescate rápido y equiparlos con una correa antitraumatismo es abordar la seguridad en altura de forma integral.
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